Introducción al libro de los Salmos y a la Liturgia de las horas

LA LITURGIA DE LAS HORAS

HISTORIA, TEOLOGÍA, ESPIRITUALIDAD Y CELEBRACIÓN.

I HISTORIA DE LA LITURGIA DE LAS HORAS
1.-Antecedentes

1.1 – LA PLEGARIA JUDÍA EN EL N.T.

«Jesús nació en un pueblo que sabia orar» (J.Jeremías ABBA).
La practica judía de la oración tenia tres momentos; al caer la tarde al amanecer y al mediodía. Tanto en la oración de la tarde como en la mañana se proclamaba el Shema (Dt 6,4-9) y al mediodía se decían las Thephillah en el culto sinagogal. Se recitaban salmos e himnos y había oraciones para las grandes fiestas, peregrinaciones, el Templo y la liturgia doméstica.

En este ambiente nació y creció Jesús de modo que: «la alabanza de Dios resonó en el corazón de Cristo con palabras humanas de adoración, propiaciación y intercesión» (OGLI I 3).

1.2 – LA ORACIÓN DE JESÚS

Jesús enseñó a orar a sus discípulos con su Testimonio y con enseñanzas explícitas:

– la pureza de intención (Mt 6,5-6; Me 12,38-40)

– la confianza en el Padre (Mt 6,7-8.25-32; Le 12,22-30)

– unión de la mente con la voz (Mt 15,8)

– la necesidad de la oración (Le 22,40; 6,28)

– oración en su nombre (Jn 14,13-14)

– perseverancia (Le 11,5-13)

– humildad (Le 18,9-14)

– oración de petición (Mt 5,44; 7,7)

Pero 1a enseñanza fundamental se refiere al contenido mismo de la oración que se condensa en el PADRENUESTRO, que es el modelo supremo de la oración cristiana.

La Didache habla de la sustitución del Shema judío por el Padrenuestro tres veces al día.

1.3 – LA PLEGARIA EN I A IGLESIA PRIMITIVA

Lo mas notable es la perseverancia en la oración (cf.Lc 18,1). Acudían a la sinagoga y al Templo y celebraban «la fracción del pan» (Hch 2,42-47). La oración se dirigía fundamentalmente al Padre, aunque con el tiempo Jesús no solo era el mediador y el «lugar» de la oración sino también su término, como lo demuestran la doxologías y los himnos.

2.- La Liturgia de las Horas en la historia

Se persigue el ideal de «orar siempre y sin desfallecer» (Le 18,1).

2.1 – SIGLOS I-IV. ORGANIZACIÓN

En los tres primeros siglos se tienen pocos testimonios escritos de la Liturgia de la Horas. La oración cristiana se expresó con gran libertad y creatividad que contrastaba con el juridicionismo de la oración romana (Tertuliano decía que los cristianos no necesitaban del «apuntador» pues su oración brotaba de los más íntimo). En este tiempo aparecerán las primeras fórmulas de oración cristiana.

En el siglo II se consolidan: la oración matutina y vespertina, laudes y vísperas, junto a las horas intermedia de tercia, sexta y nona, en recuerdo de la Santísima Trinidad y de los momentos de la Pasión de Cristo.

Con la Paz Constantiniana aparecen dos modelos de oración:

• Eclesial – en las catedrales y parroquias

• Monacal – en los monasterios

En el primero se rezaban los laudes y las vísperas presididas por el Obispo o el Presbítero con la asistencia del pueblo. El oficio monacal intenta tener un equilibrio entre la oración y el trabajo (‘ora et labora’, de S. Benito), junto a los laudes, vísperas y horas intermedias estaban: la prima, completas y vigilias nocturnas.

En occidente el modelo monacal absorbió la Liturgia de la Horas.

2.2 – SIGLOS VI-IX

Hasta el siglo IX la oración de las horas era la oración de la Iglesia local, del clero y del pueblo; todavía no se había generalizado la celebración de la Eucaristía diaria. Se da una gran creatividad con antífonas, himnos, responsorios y oraciones

2.3 – SIGLOS X-XVL SOBRECARGA Y DECADENCIA

El oficio Romano se fue recargando y se precisaban varios libros para poderlo rezar. En el siglo XII, Inocencio III crea el «Breviario de la Curia Romana». Los franciscanos, por su misión especial, lo acogen y lo adaptan a su vida, hasta el breviario de Pío V (1568). Con el rezo privado se pierde al carácter comunitario y las horas naturales. En este tiempo aparecen practicas populares como el rezo del Ángeles (XVI), las Avemarías al alba, al mediodía y al anochecer, así como el rosario. A esto se le ha llamado el «breviario del pueblo»

2.4-SIGLO XX

En 1911 Pío X aligera las horas introduciendo cánticos bíblicos, pero sigue estando el problema de las memorias de los santos que copan casi toda la semana.

El Vaticano II reforma completamente la Liturgia de la Horas, distribuyendo los 150 salmos en cuatro semanas, dándole un carácter comunitario a la celebración y recuperando el sentido verdadero de la horas.

II TEOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD

1.- Oración al Padre, por Jesucristo, en el Espíritu Santo

Toda la Liturgia es obra de Jesucristo que asocia a la Iglesia, por el Espíritu, en el culto al Padre.

– Corno plegaria eclesial cuenta con la prometida presencia de Cristo

– La oración se obra por la acción del Espíritu Santo

– En el inicio, al finalizar los salmos y cánticos y al final de la oración
aparecen las fórmulas trinitarias.

2.- Oración en el nombre de la Iglesia

Es la oración de la Iglesia que se realiza con la Iglesia y en su nombre. Es función de toda la comunidad, ya que por ella la oración de Jesús perdura sin interrupción en toda la Iglesia, que intercede por toda la humanidad. L imitar esta liturgia solo a los clérigos es tener una visión reductora. Todo bautizado y confirmado tiene capacidad sacerdotal para el culto al Padre en «espíritu y verdad». Siempre se da preferencia a la celebración comunitaria (OGLH 28)

3.- Santificación del tiempo y de la existencia

Jesús recomienda tener una oración constante (origen de la LH). Por eso la LH tiene como misión santificar el curso del día y de la noche.

¿Cómo se santificar el tiempo?: dedicándolo al servicio de Dios y de los hermanos y viviéndolo como tiempo de gracia y de salvación. La LH, como Liturgia, es fuente y culmen de la vida cristiana.

4.- Valor pastoral

La LH pertenece a la misma esencia de la vida de la Iglesia como la evangelización, los sacramentos y la acción social. Toda la actividad pastoral de la Iglesia ha de lomar su fuerza de la oración, que, para que sea verdadera, ha de impulsar a la acción.

5.- Dimensión escatológica

Es la pregustación y la participación, ya ahora, de la liturgia celestial. La esperanza del Reino se aviva en la liturgia y es impulso para poner nuestras vidas al servicio de este. El modelo de la oración I cristiana es el Padrenuestro (lo rezamos en Laudes y Vísperas) en cuyo centro está la petición de la llegada del Reino.

6.- La LH no agota la oración de la Iglesia

La LH no agota la rica experiencia de la oración en la Iglesia, pero si es norma o criterio de autenticidad de la oración, puesto que la LH es una oración: bíblica, objetiva y tradicional. No solo está en estrecha relación con la oración privada sino que es fuente de esta.

7.- Relación con la Eucaristía

SC dice que el objetivo de la Eucaristía y de la LH es el mismo: ambas son la actualización del sacerdocio de Cristo. La LH complementa a la Eucaristía.

III LA CELEBRACIÓN DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

Toda liturgia tiene un componente invisible (la presencia sacerdotal de Cristo) y otra visible y sacramental (expresiva y simbólica). Este componente visible en la LH tiene tres elementos:

a) el sujeto: la Iglesia misma. No es un acto privado, ni la suma de los actos de los que rezan juntos, sino que pertenece a toda la Iglesia y a ella manifiesta

b) es una plegaria, con muy pocos gestos, pero caracterizada por su variedad (himnos, salmos, cánticos, lecturas, responsorios, peticiones…) donde cabe la creatividad (sin romper su estructura) y con ritmo (canto, palabra y silencio). El canto en la LH no es un mero adorno, sino que subraya la alabanza y lo festivo. Si no se canta, la recitación ha de ser viva y con ritmo teniendo cuidado de no caer en la «monotonía».

c) el tiempo. La nota mas característica de la LH es que se desarrolla íntimamente unida al ritmo del tiempo. Cosa que no pasa con la Eucaristía. La LH «tiene como característica propia la de santificar el curso entero del día y de la noche » (OGLH 10, citando a SC 83-84).

«Santificar el tiempo» no significa que éste sea profano, malo, y que haya que santificarlo. Todo el tiempo es santo para el cristiano. Las cosas las santificamos cuando las ordenamos hacia el plan que Dios tiene hacia ellas. Decir que la LH quiere «consagra o santificar» el tiempo, el día y sus horas, significa que la comunidad creyente, mediante esta
oración, quiere orientar el tiempo del día y de la noche a Dios y al cumplimiento de su plan.

Santificar el tiempo significa, en concreto, interpretar la historia y celebrarla como Historia de Salvación, ordenar todas las actividades que realizarnos en el tiempo, a Cristo, que nos quiere comunicar su Pascua. Santificar el tiempo es reconocer en él la presencia continuada de Cristo y alabarle entrando en comunión con Él.

Dios nos alcanza en el tiempo y nosotros le salimos al encuentro también en el tiempo. La LH nos ayuda a celebrar el «in illo tempore» de la Historia de la Salvación en el «hodie», el hoy siempre presente y denso de la cercanía de Cristo. Y a dar a todo lo que hacemos un tono de fe y de respuesta a la iniciativa de Dios.


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